Baobab

El programa Baobab del centro jesuita Pueblos Unidos de la Fundación San Juan del Castillo de Madrid es un proyecto de acogida y acompañamiento a jóvenes subsaharianos. A través del alojamiento, la búsqueda de empleo y la atención humana y personal, se busca la inclusión de la persona migrante en la sociedad local.

Por el programa, que este 2017 ha celebrado diez años de existencia, han pasado alrededor de 400 jóvenes subsaharianos. Actualmente, son 20 los chicos que conviven en la casa, más otros 20 tutores, dos de ellos de piso, y dos coordinadores de proyecto. Cada semana hay reuniones de evaluación, encuentros con tutores, jornadas de formación y otras actividades de participación. Normalmente los jóvenes se quedan unos dos años en la casa Baobab.


Brígida Moreta, coordinadora de Baobab, señala que las experiencias son ricas porque el aprendizaje es mutuo. “A ellos les gusta contar como han crecido y cuál ha sido su camino, y nosotros nos abrimos para que ellos nos puedan entender. Llegamos a estar en familia, compartiendo experiencias y sentimientos; nuestras asambleas son de gran crecimiento”.

“Las reuniones ayudan mucho, porque hablamos español y eso ayuda a integrarnos, y conocemos más cosas de las costumbres y de la situación del país”. El que habla es Jawara, uno de los chicos que forman parte de Baobab hoy en día. Lleva año y tres meses aquí, pasó antes 45 días en un CIE y otro año en un centro de acogida. “En esa época no era posible tener papeles ni trabajo, a pesar de tener la tarjeta roja (de solicitante de asilo). Todo cambió con Baobab, ahora tenemos buena inclusión, papeles, trabajo; somos muy afortunados”.

Jawara ha pasado de hablar en francés solo y pasar vergüenza a darse cuenta de que necesitaba cambiar para crecer e integrarse. Él es ahora el responsable del piso donde vive un grupo de chicos. Le entregan dinero cada mes para alimentación, abonos de transporte y lo necesario en casa, lo que le ayuda a aprender a gestionar recursos de forma autónoma. “Baobab ha reforzado mi sentimiento de hospitalidad. Lo que era antes negativo, ahora es positivo. He conseguido papeles, trabajo, y puedo decir que vivo en familia y que me siento más integrado en la sociedad española”.